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 Algunos sostienen que escribir no te deja de comer, muchos buenos escritores permanecen bajo la penumbra del anonimato, debido a las pocas oportunidades que existen actualmente y más en nuestra sociedad mexicana. Sin embargo, muchos son los llamados y pocos los elegidos. Uno de ellos hoy, nuestro apreciado Xavier Velasco. Yo no conocía a este excelente escritor, prácticamente fue una recomendación de mi querida larva hermana "Brunoso Polar" de aquellas que te dicen: Tengo un buen libro y deberías de leerlo. Bien, bien, bien, mis queridas "Larvas", pues me enteré que a Xavier Velasco le sorrajaron en la jeta 175.000 dólares por que había ganado el VI Premio Alfaguara de novela por su obra Diablo guardián y fié calificada por el jurado como "el triunfo de una nueva estética". Por lo visto muchas personas hemos tenido la oportunidad de leer este excelente libro, y ¿saben por que muchas?, pues resulta que el librito se encuentra prácticamente agotado. Desde sus primeras páginas te envuelve en sus dominios. Se apodera de ti una necesidad de conocer esos detalles que van saliendo a la superficie, son como delicioso alimentos que requieren ser comidos constantemente. Xavier, según mi punto de vista, habla de los conflictos que sufre la clase media, sobre el ser pobre y querer dejar de serlo, sobre el no ser categorizado como coatlicue o tlahuica, y esa apertura solamente te la da el buen posicionamiento económico y el prestigio social. También, estamos de frente a un conflicto asociado: el Racismo. ¿Por que? pues por que muchas veces al denominar a los "pata rajada" como coatliucues y tlahuicas, si bien, solemos utilizar "muchos de nosotros" este tipo de conceptos de manera despectiva para dirigirnos a ciertos indígenas con cierta características que no son de nuestro agrado. Es una forma de imposición ante los demás, es una manera de autoprestigiarse, de autoreconocer un status al que no podemos tener acceso: Los ricos. Si realmente quieres conocer el verdadero cobre de las personas, dale poder y dinero. Nos daremos cuenta con ello que la gran mayoría es capaz de pisar a los demás por alcanzar esa cúspide engañosa. Hablo de ello ya que Violetta quien es el personaje fundamental del libro, logra rasguñar esa cúspide, no sin caer abruptamente e idear las más sucias artimañas para posicionarse en esa punta. Quizá hacia eso queremos ir todos los clase medieros, pero no tenemos la oportunidad, quizá sí, es como darnos el la madre entre todos (religiosa, económica política y socialmente) y el triunfador es el que logrará llegar a ello, a costa del trabajo de los demás. Así mismo, podemos ver todas las malditas marranadas de ciertas ONG´s y de la Iglesia en el manejo de los capitales para el apoyo a grupos sociales desprotegidos, parecieran ser aves de rapiña revoloteando sobre los que tienen "la esperanza"...Una bonita forma de apendejar al prójimo, es darle esperanza y explotarle, oler la necesidad y crearle ilusiones. Pero en fin, es una forma del capitalista para chingarnos, jajaja disculpen el lenguaje pero Violetta ha logrado poseerme unos momentos. Sr. Pata de Cabra Entrevista a Xavier Velazco por Ricardo Bajo |
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Por otro lado, recién se otorgó el premio a Velasco, charló con el periodista Bojo, y esto fue lo que se dijo: ¿Cómo se gestó Diablo guardián, la novela ganadora, y qué tiene de autobiográfica? Es un proyecto que inicié en 1987, comencé varias veces, pero desde hace tres años me metí en ella a fondo. Explica mi condición fantasmal durante estos años. El libro de crónicas Luna llena en las rocas me sirvió de preparación para estar en forma para Diablo guardián, que al principio sólo eran retazos que no me exigían demasiado, luego los personajes cambiaron de nombre. En la novela, el narrador recuerda que tiene que estar a la altura de sus personajes, durante mucho tiempo no lo estuve, necesitaba vivir y entender, por eso tardé tanto. Dejé de escribir varias veces con decepción. Cuando iba 20 cuartillas pensaba que era creíble, a las 50, pensaba que era inverosímil y a las 60, insorpotable. Perdía los estimulos, quería seguir a los personajes, no imponerles nada, tenía una idea de novela, pero la protagonista Violetta desafiaba esa idea, seguir su voluntad, por esquizofrénico que suene. Cuando uno escribe se convierte en diablo guardián de sus personajes, te llevan al abismo, te cuidan, te hacen daño, ¿quién no ha sido diablo guardián de alguien alguna vez? ¿Dónde han quedado esas obsesiones personales después de parir Diablo guardián? Víví tres años cautivo de la historia, le di mis obsesiones y al revés, y desde que la terminé no sé dónde están los personajes, y para mi mayor confusión no sé donde estoy yo tampoco. ¿Qué tiene de fronteriza la novela? No es fronteriza como se ha dicho. Conozco los problemas de las mujeres de la frontera, pero el paso de la protagonista por la frontera es accidental, más bien habla de las fronteras del interior del personaje. La palabra frontera se aplica al lenguaje y al personaje, pero es incidental en la novela. ¿Cuáles son esas fronteras internas del personaje? Violetta vive en el D.F., pero viaja a Nueva York, su experiencia no es fronteriza, sino que nace y crece acordonada por los límites muy visibles, crece con ambiciones y limitaciones. Es consciente de esas fronteras y se las salta siempre, todas las veces. Violetta, la protagonista, es una mujer y prostituta, ¿por qué eligió ese personaje? Por necesidad. Hay millones de personas obligadas a la prostitución. Pero también por ambición. En Violetta, necesidad y ambición son la misma cosa. Carlos Fuentes se preguntaba en una conferencia de prensa una vez que le escuché que qué haría Madame Bovary hoy en día con una American Express. A mi personaje, Violetta, a los quince años no le dan una American Express. Ése es el problema. Así que para obtener las cosas que compras con una American Express recurre a otras cosas. Así que si hace lo que hace es porque nunca le dieron una tarjeta de crédito. La música y el lenguaje juegan un papel importante en la novela. La protagonista es un personaje muy mexicano, renegada y apátrida en cuanto a su lenguaje, no habla como un personaje de alguna época determinada o de un barrio específico, utilizo un lenguaje de pop por el ritmo, por eso escucha Iggy Pop y Sussie and the Banshees, no es que tenga una estética pop, el personaje necesita música y la consume, es muy voraz. En cuanto al splangish, es un recurso muy socorrido, Violetta tiene un orgullo, que es hablar bien inglés, muchos mexicanos se preocupan por eso, sin conseguirlo, pero ella está también preocupada por eso. El lenguaje es genuino con prisas, intenso, plástico, con elementos sintéticos. ¿Plantea la novela una estética nueva como han afirmado algunos miembros del jurado? No me planteé formar una estética nueva en ningún momento, para los lectores queda esa cuestión. Lo único que quería era una estética y un lenguaje particular para mis personajes, no quería que apareciera el autor, pues uno de los personajes ya es un escritor frustrado que está obligado a transparentarse. No forma parte de ningún grupo de la intelectualidad mexicana, ¿te consideras parte de su tradición literaria? No sé hasta dónde formo parte de alguna tradición literaria mexicana, a los 16 años leía a escondidas a José Agustín, pero no creo en las tradiciones, para entender la novela no es preciso enmarcarla ahí. Dejo a los críticos esa labor. ¿Qué relación mantiene entre literatura y periodismo en su obra? Una relación incestuosa y adúltera, nunca acabo de saber quién es la esposa y la amante, hablando de literatura y periodismo. Es también una relación histérica y divertida, mi escritura se nutre de ambas. Finalmente, ¿cómo se describe a sí mismo Xavier Velasco? Me gusta escribir y me ha costado mucho trabajo, es un placer masoquista, no pierdo tiempo pensado en el futuro; como dice José Alfredo Jiménez en una de sus canciones, sigo llorando por los mismos dolores.
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Violetta cuenta, ¿confiesa? su historia en primera persona con un lenguaje dinámico, agresivo, sin concesiones, cargado de pinches giros mexicanos del tipo "imagínate lo sacado de onda que estará el pobre güey, si hasta a medio desierto sigue chingando con que nadie lo quiere", niñas nacas, güeritas y ni modos, ¿ajá? También hay lugar en la novela para un inglés de frases hechas que se convierte en la cerecita sobre el pastel y que se mezcla de manera gloriosa con la narración en castellano "Señorita Violetta, ¿podría usted contarnos qué tanto hay de verdad en su cochina vida de mentiras? ¿Qué hay de cierto en la witch disfrazada de bitch, come on sugar darling let me scratch your itch? Puta madre, qué horror, no quiero confesarme". El manejo del lenguaje es uno de los puntos fuertes de la novela, sin lugar a dudas. La niñata escupe puras barbaridades, de pensamiento, palabra y en ningún caso omite nada. No respeta ni a los muertos. Intenta escapar de su pasado con tanta fuerza que se pasa de vueltas. Violetta es excesiva, nada es suficiente para ella. Una frase de la novela resume sus principios: "¿Sabes qué no soporto? Estar en medio. Me gustan los principios, los finales, los sótanos, el penthouse, las pirujas, las monjas, pero lo que hay en medio es apestoso." Esa mediocridad la representan sus padres e intentando huir de ella se mete en berenjenales mucho peores. Andrés Samper Dolader http://www.barcelonareview.com/37/s_resen.htm |
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